martes, 12 de mayo de 2015

Hacia un Nuevo Trato


Hacia un Nuevo Trato
Se ha vivido el cambio de gabinete y el grupo G90 ha abandonado palacio. Ingresa un nuevo equipo político y sus acciones apuntarán, sin duda, a recuperar la credibilidad reponiendo la agenda programática con que la Nueva Mayoría ganó el gobierno.
Desde la sociedad civil se ha planteado la urgencia de alcanzar una segunda independencia con un cambio institucional, que signifique modificar la Constitución,  por la vía de un plebiscito informado, generando estabilidad y gobernabilidad mediante un nuevo Pacto Social. Un nuevo trato,  más democrático y desconcentrado, colocando límites al mercado, terminando con el capitalismo depredador y salvaje que hemos vivido por 4 décadas. Estas expectativas sociales surgen por encima de las militancias partidarias y reflejan a la sociedad civil, que en su gran mayoría no quiere situaciones extremas y aspira a una democracia real que respete a las personas.

Se trata de establecer consensos mínimos para un nuevo trato. Un Estado que recupere sus atribuciones, que pueda invertir y gestionar, asociarse con privados en un marco de transparencia y fiscalización pública. Un Estado que fiscalice de verdad; un Estado que procura un desarrollo armónico, que no es igual a crecimiento anárquico y en libertinaje que hemos sufrido la mayoría de los chilenos.
Un Estado con integridad, austeridad y honestidad, que tenga un sistema de mérito, sin plantas paralelas a contrata u honorarios, con una efectiva coordinación horizontal, sin feudos ni cuoteos, con una gestión moderna, descentralizada en regiones que tengan facultades de gestión directa de sus proyectos. Si se elimina la camisa de fuerza del Estado Subsidiario, el Estado se podrá hacer responsable de asegurar salud pública, previsión social y educación en un eje público de calidad, sin perjuicio de que existan los seguros, las clínicas, colegios y universidades privadas. Un sistema judicial que no sea "garantista" con los delincuentes y sí protector con las víctimas; Municipios que tengan control ciudadano con rendiciones de cuentas cada dos años, auditadas por la Contraloría General de la República. Regiones que puedan articular proyectos de inversión extranjera en forma directa, generando alianzas estratégicas, procurando sustentabilidad y racionalidad en la asignación del recurso territorial. Que no sean los poderes fácticos los que deciden, como ahora, los destinos de las comunidades locales, con tráficos de influencias e irrespeto a lo local y regional.
Generar un consenso democrático mínimo, factible, que dé gobernabilidad, requerirá abandonar mesianismos, dogmas, fanatismos ideológicos o intereses personales o de grupos. Es una emergencia cívica crucial, ya que es como caminar por delgado desfiladero en medio de turbulencias y cada paso cuenta, cada gesto, cada compromiso personal, barrial, gremial, sectorial, local, todos son eslabones para poder cruzar sin caer en los riesgos de ingobernabilidad o vacíos de poder que quieran aprovechar poderes amenazantes que pueden estar dentro o fuera de nuestras fronteras.

Es el desafío de la segunda independencia, que ojalá podamos alcanzar a vivir como generación.


Periodismo Independiente, 11.05.2015 @hnarbona en Twitter
La verdad nos hará libres

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